Por Luisa Barbosa
El acoso en los espacios de trabajo, el bullying y la violencia laboral no son situaciones nuevas ni recientes, han existido y llevamos normalizándolos por años sin ser conscientes de los efectos negativos y las consecuencias que puede tener en las vidas de las personas, los colaboradores y las empresas. Sin embargo, cada vez contamos con más información y herramientas para prevenir, atender y eliminar estas violencias.
La Organización Internacional del Trabajo y el Gobierno de México ya reconocen la gravedad de esta problemática y así se establece en la legislación federal y estatal: las empresas, los patrones y los trabajadores estamos obligados a denunciar y actuar en conformidad para erradicar estas violencias.
En México, el 44% de las y los trabajadores han denunciado que viven violencia o acoso en el trabajo, y la mitad de estos son mujeres. Además, según el INEGI, alrededor de 12 personas renuncian cada hora a sus trabajos por haber vivido situaciones de acoso laboral. Una situación que además de afectar directamente a las personas que lo viven y a sus seres queridos, también afecta a las empresas y al desarrollo organizacional.
¿Cómo afecta a mi empresa que haya un ambiente de violencia o acoso?
Trabajadores felices y seguros son más productivos, una persona que es constantemente atacada, que se siente insegura en su espacio de trabajo o a la que sus compañeros no le permiten desarrollarse difícilmente podrá desempeñarse de manera correcta en su trabajo.
Además, los costos que las empresas deben asumir para atender estas violencias ya sean en forma de honorarios, asesoría legal, apoyo psicológico, separación de trabajadores de sus labores, despidos o renuncias pueden ascender a cientos de dólares. Por no hablar de las posibles consecuencias en la reputación y relaciones públicas de cualquier espacio laboral que no tome las medidas necesarias para erradicar estas formas de violencia.
¿Qué podemos hacer al respecto?
Un espacio laboral seguro se construye entre todas y todos, pasa por inculcar la corresponsabilidad y establecer muy claramente que no hay tolerancia frente a estas actitudes.
Por ley, todas las empresas deben tener un protocolo de prevención y actuación frente a el acoso sexual, laboral y las violencias, sin embargo, no es suficiente para garantizar su erradicación, además podemos complementarlas de la siguiente manera:
- Con capacitación y sensibilización a todo el equipo de trabajo.
- Campañas de comunicación interna y difusión de información sobre la prevención y las líneas de actuación.
- Liderar con el ejemplo y garantizar que todas las personas en puestos de liderazgo se comporten y se comprometan a fomentar espacios libres de violencias.
- Inculcar a las y los trabajadores la importancia de tomar el tema con seriedad y repensar sus actitudes hacia las y los otros.
Nuestro trabajo
En BLUM creemos en la importancia de un balance: de los objetivos del negocio, los valores y la cultura. Ese balance ayuda a lograr empresas productivas, rentables, humanas y sobre todo seguras para todas y todos. Para ello, podemos acompañarlos con:
- Diagnóstico de igualdad dentro de la empresa
- Creación y asesoría para los Protocolos de prevención, atención y actuación frente al acoso sexual, laboral y la violencia en el trabajo
- Impartición de conferencias y talleres informativos para identificar y prevenir estos casos
El acoso y la violencia en todos los espacios de trabajo no es una broma, es un tema que debemos tomar en serio y tomar las medidas necesarias para evitar que escale y que afecte de manera personal a nuestros colaboradores y nuestras empresas