Lo que se compartió en el Congreso Latinoamericano para Directivos y por qué le interesa a tu organización

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Lo que se compartió en el Congreso Latinoamericano para Directivos y por qué le interesa a tu organización

La semana pasada estuve en el I Congreso Latinoamericano de Gerentes y Directivos, organizado por Executive Education de la Universidad de los Andes en Cartagena de Indias. Dos días, ocho conferencistas de primer nivel, directivos de toda la región y conversaciones que me hicieron reflexionar en muchos temas, retar formas de trabajar y buscar nuevas.

Quiero compartir algunas de esas reflexiones con quienes lideran organizaciones que están tratando de crecer sin perder lo que las hace únicas.

El mundo está cambiando y los líderes lo saben

Una de las primeras presentaciones del congreso fue un estudio desarrollado por Uniandes y Deloitte sobre los retos que enfrentan hoy los directivos en América Latina. Lo que más me llamó la atención no fueron los datos en sí, sino la tensión que revelan. Los líderes sienten la velocidad del cambio, están preocupados por cómo gestionarlo, y al mismo tiempo reconocen que sus organizaciones no siempre están preparadas para responder.

No es falta de talento ni de voluntad. Es que el entorno sigue cambiando de naturaleza. Pasamos del mundo VUCA (Volatile, Uncertain, Complex, Ambiguous) al que muchos académicos ya describen como BANI (Brittle, Anxious, Non-linear, Incomprehensible), frágil, ansioso, no lineal, incomprensible. En este contexto el cambio es una certeza, y la pregunta que preocupa a los líderes es cómo gestionarlo sin perder el rumbo, sin agotar a las personas y sin sacrificar lo que le da identidad a la organización.

La respuesta más urgente sigue siendo humana

A lo largo de los dos días, con conferencistas que hablaron de geopolítica, inteligencia artificial, sostenibilidad, ciencias del comportamiento e innovación estratégica, hubo un hilo que apareció una y otra vez. La parte humana no es el complemento de la estrategia, es su punto de partida.

Esto conecta directamente con lo que llevamos más de una década haciendo en BLUM. El QUÉ, los objetivos del negocio, no se sostiene sin el CÓMO, la forma en que las personas trabajan, se comunican, toman decisiones y colaboran.

Se habló de liderazgos conscientes, de sesgos cognitivos que afectan la toma de decisiones, de la necesidad de autoconocimiento como base para conectar genuinamente con otros. Se habló de que la mayor barrera para implementar cualquier cambio, incluida la inteligencia artificial, no es tecnológica sino cognitiva y cultural.

Cuando escucho eso de académicos internacionales y directivos de toda la región, pienso en los equipos con los que trabajamos, en los líderes que acompañamos, en las organizaciones que están enfocadas en capacitación técnica mientras sus colaboradores no saben todavía cómo tener una conversación difícil o cómo reconocer lo que necesitan para dar lo mejor de sí.

Por eso el autoconocimiento y herramientas como MBTI e Insights Discovery no son un lujo ni un ejercicio más de RH, son la base desde la que se construye cualquier equipo que quiera funcionar bien bajo presión.

Las empresas medianas tienen una ventaja que pocas veces reconocen

Algo que también confirmó el congreso es una observación que hacemos constantemente: las organizaciones medianas son las más ágiles. Tienen la flexibilidad que las grandes han perdido por su propio tamaño, y los recursos que las micro y pequeñas todavía están construyendo.

Lo que muchas veces les falta no es capacidad de respuesta. Es pensamiento estratégico. La operación del día a día consume toda la energía y el cambio llega antes de que haya habido tiempo de anticiparlo.

Sin embargo, hay algo que va todavía antes del pensamiento estratégico: la comunicación. ¿Cómo ser ágil y veloz si las personas aún no saben qué ni cómo comunicar lo que necesitan? La agilidad no se construye solo con procesos o con tecnología, se construye cuando las personas saben escuchar para entender, no solo para responder, y cuando saben expresar con claridad lo que piensan, lo que necesitan y lo que están dispuestas a hacer.

Las empresas grandes, por su parte, tienen recursos y acceso a información. Su reto es la velocidad: los procesos que se vuelven lentos, las estructuras que se vuelven rígidas. Quienes trabajan conscientemente en ello tienen una ventaja importante: pueden prepararse antes de que el cambio las alcance.

 

Seguir aprendiendo es parte de nuestro compromiso

En BLUM todas las propuestas son diseñadas a medida de las necesidades de cada uno de nuestros clientes. Cada intervención parte de entender la realidad específica de la organización, su industria, su momento, su cultura, sus líderes, sus equipos. Lo que escuchamos en este congreso refuerza esa convicción. El mundo cambia. Las herramientas evolucionan. Los contextos se complejizan. Por eso seguimos aprendiendo, asistiendo a espacios como este, conversando con referentes de la región y trayendo ese conocimiento de regreso a las organizaciones que acompañamos para hacer mejores preguntas y proponer soluciones más pertinentes para cada realidad.

En los próximos días compartiremos reflexiones sobre cada uno de los temas que se abordaron en el congreso: liderazgo consciente, inteligencia artificial, sostenibilidad como estrategia, geopolítica y su impacto en las organizaciones, ciencias del comportamiento aplicadas al liderazgo e innovación. Cada tema merece su propia conversación.

Por ahora, la reflexión que me llevo del Congreso es que las organizaciones que navegarán bien lo que viene no son las que tienen más tecnología ni las que reaccionan más rápido. Son las que han invertido en conocerse, en construir equipos que confían entre sí y en líderes que entienden que su trabajo más importante es crear las condiciones para que otros puedan dar lo mejor de sí.

Lo que escuchamos en Cartagena confirmó que esto no es nuevo. Solo que no le hemos dado el peso que merece para construir empresas rentables y humanas, preparadas para responder a los cambios del entorno mientras cuidan la continuidad de su negocio, a las personas, a la sociedad y al planeta.

Andrea Troyo

Fundadora y directora de BLUM, consultoría especializada en Desarrollo Organizacional y Comunicación Interna. Acompaña a empresas nacionales, familiares e internacionales a conectar sus objetivos estratégicos con la cultura y las personas que los hacen posible.

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